VOTAR RESPONSABLE- GREG GRAFFIN

 

Votar es un privilegio. Como tal, conlleva una responsabilidad. La irresponsabilidad cuando se combina con un permiso para ejercerla, puede llevar a una tragedia social. Si uno se siente bien con su voto, es necesario tener un plan personal para usar la justificación, y también para adherirse a algún tipo de protocolo ideológico a fin de emitir un voto en particular. Demasiado a menudo en el pasado, nuestra generación ha votado y se ha formado una opinión basada en intereses egoístas. “Yo sé lo que es bueno para mí, y realmente no me importa lo que es bueno para los demás, voy a votar por el candidato o problema que más me beneficia” es la forma común de pensar. Este es un ejemplo de la costumbre de votación más simple posible. No requiere mucho conocimiento mundano o preocupación social, es simplemente un deseo egoísta de ganancia personal.

Probablemente esto tipifique el pensamiento de la mayoría de la gente en su camino a las urnas este año, como lo ha hecho en años pasados. Pero esto no produce una sociedad mejor. La votación nos ofrece una forma de mejorar la sociedad de manera responsable. Si no te importa un objetivo así, entonces votar no es un privilegio para vos, es solo un comportamiento rutinario que ocurre cada cuatro años, o peor, una manera de implementar políticas malvadas que degradan aún más las vidas de los descuidados y desvalidos. Si no le importa la posibilidad de mejora, es mejor que esperes que los que acudan a las urnas aboguen por tus intereses.

LA MAYORÍA DE LA GENTE PIENSA QUE UN CANDIDATO QUE GANA UNA ELECCIÓN PUEDE HACER DEL MUNDO UN LUGAR MEJOR. ESTO RARA VEZ SUCEDIÓ EN LA HISTORIA. ES EL PUEBLO, O EL PUEBLO GOBERNADO, EL QUE HACE DEL MUNDO UN LUGAR MEJOR MEDIANTE CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO.

La mejora social es un concepto algo nebuloso porque el cambio rara vez es teleológico y descansa en los caprichos de la población. La mayoría de la gente piensa que un candidato que gana una elección puede hacer del mundo un lugar mejor. Esto rara vez sucedió en la historia. Es el pueblo, o el pueblo gobernado, el que hace del mundo un lugar mejor mediante cambios de comportamiento, y el gobernante generalmente es solo un subproducto de este fenómeno colectivo. El proceso de votación, porque exige el intercambio de información, requiere que las personas adquieran conocimiento sobre su mundo. Ofrece una oportunidad de cuestionar si aceptan o no los dogmas de sus representantes y de su sociedad.

Cuando esto ocurre, las personas se informan, las personas pueden comunicar su disgusto y sus esperanzas. Se sienten útiles y reconocidos por sus conciudadanos. Y a través de la comunicación viene la acción, y la eventual disminución de los estigmas que causan sufrimiento y miseria. Una persona informada es una persona con contenido. Una sociedad informada es una sociedad fuerte, solidaria con sus ciudadanos, consciente y compasiva con los menos favorecidos.

Finalmente, un voto informado es un voto responsable. Va más allá de la elección en cuestión. El conocimiento se lleva a través de la vida de su poseedor, y da forma a la manera en que esa persona ve su posición en la sociedad y se comunica con los demás. Todo esto es una contribución a una mejor comunidad y una elección más significativa.

UN PROTOCOLO NO ORTODOXO PARA PRODUCIR UN VOTO SIGNIFICATIVO:

1. Determiná si te importa el bienestar general de la sociedad (Si no, andá al paso 7; si te importa, continuá)

2. Determiná si sos un ciudadano privilegiado (Si no, andá al paso 6; si lo sos, leé los pasos 3, 4 y 5)

3. Examiná qué tan bien te irá si un determinado asunto es votado como ley, pero qué tanto sufrirán los sub-privilegiados (sin importar qué leyes se aprueben o quiénes sean votados para el cargo de turno, probablemente aún estarás mejor que las personas en las que temés convertirte, es decir los sub-privilegiados).

4. Creá una hoja de balance ideológico que detalle cuánto mejor te irá, como un porcentaje de tu nivel de confort actual, en comparación con cuánto empeorará el nivel de comodidad de los menos privilegiados (como un ejemplo muy banal , una mera caída del 2% en tus ingresos actuales, podría proporcionar un enorme aumento relativo en los ingresos de un hogar sub-privilegiado).

5. Votá por el tema o el candidato que prometa equilibrar la disparidad entre las clases privilegiadas y las menos favorecidas, incluso si esto no te hace más rico o si implica un pequeño compromiso en tu comodidad cotidiana.

6. Votá por el tema o el candidato que mejorará tu vida.

7. Abstenete de votar

Finalmente, recuerdo que la votación comenzó como una forma para que los ciudadanos interesados desempeñen un papel en la creación de una sociedad que sea buena para todos. Con el tiempo se convirtió en la monstruosidad que es hoy, que no es más que un vehículo para el partidismo egoísta y, peor aún, una voz para quienes quieren que la ley preserve y aumente la disparidad entre necesitados y privilegiados. Este desafortunado giro de los acontecimientos nos ha hecho personas hostiles y desesperadas. Debemos recordar que la historia es relevante y puede ayudarnos a obtener una perspectiva de nuestra situación actual. NINGUNA civilización persiste sin un fuerte sentido de bienestar social. El imperio británico ha caducado a once de sus dominios, y ha aprendido que a través de la unidad y la iluminación de los desfavorecidos llegó a una nueva estructura de poder y un nuevo sentido de comunidad nacional, uno lo suficientemente fuerte como para rechazar a los posibles opresores. Vamos en la misma dirección que el imperio británico fallido, ya que nuestra clase privilegiada aumenta su riqueza aunque se reduce en población, y nuestra clase baja crece en población y se encoge en riqueza.

Tu voto no tiene sentido si simplemente refuerza los deseos egoístas de una pequeña minoría privilegiada de ciudadanos. Un voto significativo depende de la aprobación de determinados temas o la elección de candidatos que ayuden a crear un mejor escenario para todos, no solo para la élite rica, y no simplemente como un apoyo provisional para los pobres. Si seguís estas pautas, tendremos una clase inferior menos polarizada, más entusiasta, y una clase alta menos codiciosa y más compasiva; y la calidad de nuestro tejido social se verá reforzada drásticamente.

GREG GRAFFIN – BAD RELIGION

 

Radio Zadar
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